A 15 años de la última carrera de un argentino en la Fórmula 1

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Al repasar la estadística de los pilotos argentinos que corrieron en la Fórmula 1, el nombre de Gastón Mazzacane se destaca por ser el del último compatriota que compitió en la categoría. El platense debutó en 2000 con Minardi y en la temporada siguiente se pasó al Prost Grand Prix, donde solo corrió cuatro Grandes Premios. El último de ellos fue el GP de San Marino el 15 de abril de 2001.

Por Diego Durruty – Corsa

Mazzacane había llegado a la escudería del francés Alain Prost, cuatro veces campeón de la F-1, con la esperanza de dar un salto de calidad tras una aceptable primera temporada en el team de Faenza. Bajo las órdenes de Gian Carlo Minardi terminó en 12 de las 17 fechas del certamen y su mejor resultado fue un octavo lugar en el GP de Europa, que se disputó en el circuito alemán de Nürburgring. Aunque también se lució en el GP de Estados Unidos en Indianápolis donde llegó a estar tercero y peleó la posición con el finlandés Mika Hakkinen (McLaren) en una carrera que tuvo sus primeras vueltas con lluvia y en la que el platense estiró su entrada a boxes apostando a que las precipitaciones iban a volver.

Pero el paso de Gastón en Prost fue efímero y solo duró un puñado de carreras. Según Alain Prost la decisión de desvincular al argentino fue porque no podía ser tan veloz como su compañero de equipo, el experimentado galo Jean Alesi. Más allá de eso, nadie le quita a Mazzacane la satisfacción de haber participado en la Máxima representando a la Argentina. Y así lo recuerda…

-Hace 15 años que corriste por última vez en la F-1, ¿qué sentís al recordar esa etapa de tu campaña deportiva?
-Primero mucha melancolía. También mucho orgullo y, a la vez, tristeza porque mí salida estuvo empañada por la situación económica del equipo. Considero que haber pasado de Minardi a Prost fue una mala decisión tomada de manera conjunta con mi grupo. Apostábamos a algo mejor, aunque teníamos la incertidumbre de cómo sería el 2001 porque en enero aún no se sabíamos qué motor se iba a utilizar y a eso se había sumado que Prost había perdido el apoyo de Francia. Eran cosas que hacían inestable la situación. Eso es lo negativo. Pero lo positivo fue haber disputado 21 Grandes Premios. Siento mucho orgullo de eso y es algo que no se me borrará de la cabeza jamás.

-Una de las cláusulas que te unía al equipo Prost indicaba que debías estar cerca de los tiempos de Jean Alesi, tu compañero de equipo y con mucha más experiencia. ¿Eso se convirtió en una presión durante los cuatro GP’s que disputaste para la escudería francesa?
-Obviamente, estaba bien definido quién era el primer piloto… Pero yo sabía perfectamente dónde estaba: en un equipo muy complejo donde tenías miembros franceses, como el propio Prost y Alesi; un accionista brasileño como Pedro Diniz, un jefe de ingenieros español como Joan Villadelprat y mecánicos italianos porque Ferrari era el proveedor del motor y de la caja de cambios. Más allá de eso, el tema de ser competitivo en el automovilismo es permanente y no solo ocurre en la Fórmula 1. Tenés que ser rápido sí o sí, así tengas 17 Grandes Premios y tu compañero sea Alesi, un consagrado con varios años en la categoría. Había una presión enorme, pero eso no me asustó. Eso jamás me complicó. Porque lo mismo había vivido en Minardi.

-Dijiste que pasarte a Prost fue una mala decisión, ¿qué otras opciones tenías?
-La primera era quedarme en Minardi. También estaba la posibilidad de pasar a Arrows. De hecho probé uno de sus autos en Silverstone. Pero tuve gran presión de todo mi entorno y de gente que trabajaba para mí para pasarme al Prost Grand Prix, básicamente, por el encanto que generaba estar con Alain Prost… Me fui buscando más competitividad y dejé de lado a Minardi, donde yo ya estaba muy adaptado, donde me sentía como un italiano más y donde estaba muy bien valorado. Tal es así que al día de hoy, el propio Minardi me reprocha la decisión que se tomó y me dice que si hubiese permanecido en su equipo habría completado todo el 2001. Pero más allá de todo esto, mis momentos en la Fórmula 1 fueron mágicos; fueron excelentes.

-¿Te tomó por sorpresa la decisión de Prost de desvincularte luego de la cuarta fecha?
-No, yo corrí el Gran Premio de San Marino sabiendo que era mi última carrera. De hecho fui muy profesional con toda la situación porque conociendo que ya estaba fuera del equipo, luego de la carrera en Imola me fui a Silverstone a probar unos desarrollos de control de tracción que se iban a utilizar a partir del 2002… Me comporté como un profesional hasta el último momento. Pero en lo personal fue un sacudón tremendo porque me quedé afuera de la elite del automovilismo mundial y más que nada porque el proyecto era completar la temporada y no disputar cuatro competencias.

-¿Cómo fue correr el GP de San Marino sabiendo que era tu última carrera con el equipo?
-Di lo mejor. De hecho, en los tanques llenos fui más rápido que Alesi. Villadelprat me pidió que manejara de esa misma manera en la carrera y así lo hice hasta que el auto se quedó por un problema mecánico…
-En 2002 tuviste un intento de regreso a la Fórmula 1 con un equipo llamado Phoenix que había adquirido los autos de Prost. ¿Qué recordás de esa experiencia?

-Efectivamente. Finalizado el 2001 el Prost Grand Prix se disolvió y Tom Walkinshaw y Charles Nickerson compraron su licencia para competir en F-1 en 2002 como Phoenix, pero todo se hizo muy tarde. Tenían los Prost AP04 del año anterior reformados porque ni siquiera contaban con sus propios vehículos. Yo hasta viajé al GP de Malasia, que fue la segunda carrera del calendario del 2002, para presentarme con el brasileño Tarso Marques como los dos pilotos del equipo, pero después la Federación Internacional del Automóvil le rechazó la inscripción porque el campeonato ya había comenzado. La verdad, fue un chino (sic). Después que ocurrió eso ahí sí dije: “esto ya está… Es etapa cerrada”.

-¿Te imaginabas que ibas a ser el último argentino en la Fórmula 1?
– La verdad, no pensé que iba a pasar tanto tiempo. Y veo una realidad: cada vez estamos más lejos de volver a contar con un compatriota en la categoría. Hoy tenemos una situación económica muy difícil como para poder “crear” un piloto para la F-1. Yo me fui a los 18 años a vivir a Europa detrás de un sueño y lo conseguí gracias a mucha gente que me ayudó. Pero hoy estamos tan lejos de eso que es imposible. Los chicos que se van de acá ya viajan con el sueño roto.