Alberto Ascari, un piloto legendario de Ferrari en la Fórmula 1

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Alberto Ascari fue uno de los grandes pilotos de la Fórmula 1 de los primeros años. Logró dos títulos con una marca que luego sería legendaria: Ferrari.

Así como Froilán González quedará por siempre en la historia grande de Ferrari por haberle otorgado el primer triunfo mundialista, el italiano Alberto Ascari ocupará por la eternidad un sitial en el olimpo de la Rossa por ser el primer campeón de Fórmula 1 con el equipo. Nacido el 13 de julio de 1918 en Milán, fue uno de los máximos animadores de los Grand Prix que se disputaron tras la Segunda Guerra Mundial y participó de la primera temporada de la Fórmula 1 (en 1950) bajo las huestes de la Scuderia, estructura que representaba desde 1949.

Enzo Ferrari tenía un aprecio muy especial por Alberto Ascari porque había sido muy amigo de su padre Antonio, quien murió el 26 de mayo de 1924 mientras lideraba el Grand Prix de Francia. Antonio fue uno de los mejores pilotos de Europa en las competencias post Primera Guerra Mundial. Siguiendo la línea de Antonio, Alberto (tenía cinco años cuando murió su papá) se prendió con el deporte motor, aunque comenzó con las motos.

La invasión de la Alemania de Hitler a Polonia el 1º de septiembre de 1939 desató la Gran Guerra y las carreras se pararon. El triunfo aliado de 1945 le puso fin al conflicto bélico y Alberto volvió a competir, aunque ya en autos.

La habilidad conductiva y su forma de ser convirtieron a Ascari en un corredor muy popular. En 1951 lograría su primer triunfo en la Máxima en el GP de Alemania (en Nürburgring) y repetiría en el GP de Italia, en Monza. En 1952, luego de no correr en el GP de Suiza y de abandonar en el GP de Indianápolis (las 500 Millas formaron parte del calendario del Mundial hasta 1960), el italiano hilvanó seis triunfos consecutivos y se quedó con su primera corona. Y arrancó el torneo de 1953 con triunfo en el GP de Argentina, llegando así a siete éxitos al hilo, un récord que solo pudo igualar Michael Schumacher en 2004 entre los Grandes Premios de Europa y Hungría.

El milanés vencería en cinco de las ocho competencias que disputó en 1953 (no corrió en Indianápolis) para sellar su segunda corona. Para 1954 Ascari pateó el tablero: aceptó la buena oferta económica de Lancia y abandonó Ferrari. Sin embargo, la casa de Turín no llegó a tiempo con la construcción del auto y el bicampeón tuvo que alquilar autos privados para poder disputar las carreras de Francia, Gran Bretaña e Italia y recién para la última cita del año, en España, pudo al subirse al Lancia. El año fue desastroso, abandonó todas las fechas y anotó apenas 1,14 puntos.

Para 1955 ya estaba la Scuderia Lancia lista, pero sumó dos abandonos en las dos primeras de la temporada: en Argentina y en Mónaco. En el principado, el italiano se quedó sin frenos a la altura del puerto y las defensas con cuadrados de paja no frenaron el impulso del auto y Ascari se cayó al mar. El italiano salió a flote y fue rescatado por los botes que estaban preparados ante un eventual chapuzón… Alberto apenas tuvo un corte en la cara y su Lancia fue sacado del fondo del mar por los buzos.

Ascari quería recuperar rápidamente la confianza al estar arriba de un auto de carrera. Por eso el 26 de mayo, apenas cuatro días después de la caída al mar, fue al trazado de Monza donde su amigo Eugenio Castellotti probaba una Ferrari para carrera de larga duración y se subió para dar unos giros.

Alberto era tremendamente supersticioso. Esquivaba los gatos negros, no permitía que nadie le tocara la valija en la que llevaba la ropa para correr y toda la vida había utilizado el mismo casco azul. Además, había hecho una promesa: nunca se subiría a un auto de carrera un 26 de mayo, porque en esa fecha había muerto su padre. Increíblemente, Alberto dejó todo de lado el 26 de mayo de 1955. En el aniversario de la muerte de Antonio se subió a la Ferrari de Castellotti y sin su casco azul, al que se le había cortado una cinta en el accidente monegasco y lo tenía en reparación. Su amigo Eugenio le prestó uno para que pudiera probar con la Ferrari. En la tercera vuelta que daba, perdió el control del auto en la zona que hoy se denomina Variante de Ascari, se estrelló y murió.

“No quiero que mis hijos se encariñen demasiado conmigo porque un día yo podría no volver y así van a sufrir menos”, le dijo a su amigo Martin Williamson tres días antes de su muerte.

La conmoción fue enorme en el mundo del automovilismo. “Perdí a mi mayor rival”, dijo Fangio. Más de un millón de personas asistieron al funeral de Ascari en Milán y Gianni Lancia decidió dar de baja su equipo de Fórmula 1 y le entregó todo a Ferrari.

SU CAMPAÑA

Ascari corrió 27 de sus 32 carreras con Ferrari. El resto: dos con Maserati y tres con Lancia. Logró 13 triunfos (todos con la Rossa) y 14 pole positions (13 con Ferrari y una con Lancia). Además de tener el récord de victorias consecutivas, empatado con Schumacher, el de Milán tiene la marca de siete récords de vuelta al hilo entre el GP de Bélgica de 1952 y el de la Argentina de 1953. Lideró 928 de las 1.684 vueltas recorridas, subió 17 veces al podio (sus 13 éxitos se completan con cuatro segundos puestos) y 14 abandonos.