El heredero de Eduardo Copello, el mendocino Emilio Bertolini

int-527292En el largo y rico historial de la Fórmula 1 Argentina se recuerda como una de las más grandes hazañas de la categoría la espectacular e increíble victoria de Emilio Bertolini (hijo) en noviembre de 1969, en la inauguración  del autódromo de la ciudad de Villa Mercedes en la provincia de San Luis.

Aquella luminosa mañana, bajo un cielo limpio, de muy agradable temperatura y ante una nutrida y entusiasta concurrencia, se esperaba como era habitual en esos tiempos el triunfo de alguno de los pilotos de los equipos Fiat y Peugeot, que cada 15 ó 21 días se imponían hasta con cierta facilidad por su mayor superioridad mecánica.

Fiat presentaba en la pista al “Lole” Carlos Alberto Reutemann, el “Nene” Néstor Jesús García Veiga, el “Chango” Esteban Fernandino y Eduardo Rodríguez Canedo, mientras que Peugeot alineaba en la línea de largada a Francisco “Paco” Mayorga, Osvaldo “Cocho” López y José Migliore.

Todos volantes de primera línea, garantía de espectáculo, que mantenían en vilo a la concurrencia en cada competencia. Sin embargo, ante la sorpresa general, no sólo del público presente sino también del periodismo especializado, luego de una disputada, vibrante y emotiva carrera, un hasta entonces desconocido corredor mendocino que provenía del tradicional Zonal Cuyano, oriundo de la ciudad de San Martín, sonreiría feliz y orgulloso desde lo más alto del podio:

Emilio Bertolini (hijo). Casi 45 años después de aquel acontecimiento que le abrió definitivamente las puertas del automovilismo deportivo argentino, al ser convocado por el maestro sanjuanino (mendocino por adopción) Eduardo José Copello, a formar parte de su propia escudería que reunía a Carlos Ruesch, el tucumano Nasif Moisés Stefano y Jorge Recalde.

Emilio evoca con nostalgia aquel singular episodio tuerca, el más resonante de su brillante y espléndida trayectoria: “Fue la carrera de mi vida, ni que la hubiera soñado despierto ese mismo día, la que marcó mi futuro en la categoría y mi destino en la actividad.

Lo llamativo es que no pude clasificar por un inesperado desperfecto mecánico y con cierta preocupación y desaliento tuve que largar desde el último lugar de la grilla. Por suerte el auto respondió de manera magnifica, entero, muy veloz, por lo que rápidamente me ubiqué cerca de la vanguardia.

Cuando se había completado el vigésimo circuito de una competencia programada a 30 giros, y luego de superar a Cocho (López) y al Lole (Reutemann), me había colocado en el segundo lugar. Tras un final apretado, disputado palmo a palmo, con la gente que se había puesto de pie y aplaudía en las tribunas, pude quebrar a Paco (Mayorga) para ganar una prueba que desde ese momento representó todo para mí. Hasta yo estaba asombrado, conmovido, porque les había ganado a los mejores del país.

Además en la semana recibí el llamado de Eduardo Copello, que ese mismo domingo se había clasificado campeón argentino de Sport Prototipo en Paraná, Entre Ríos, quien primero me felicitó por el éxito que había obtenido y de inmediato me sorprendió con la invitación que me hizo: ‘Lo invito para que corra en mi equipo’. Por supuesto que no lo pensé dos veces, acepté su propuesta y en diciembre ya estaba probando mi nuevo auto en el Oscar Cabalén de Córdoba”.

Grande entre los grandes

Emilio compitió en Turismo Anexo J, Turismo de Carretera y de manera especial en Fórmula 1 Argentina y Sport Prototipo en una época de notables celebridades del volante como Ángel Monguzzi, Jorge Cupeiro, Carlos Alberto Pairetti, Ramón Requejo, Jorge y Carlos Ternengo, su maestro Eduardo José Copello, Luis Rubén Di Palma, Juan Manuel Bordeu, Nasif Moisés Stefano, Carlos Ruesch, Jorge Recalde, Francisco Paco Mayorga, Néstor Jesús García Veiga, Carlos Alberto Reutemann, Eduardo Rodríguez Canedo, Esteban Fernandino, José Migliore, Osvaldo Cocho López, Gastón Perkins y Andrea Vianini entre los más reconocidos. Entre 1969 y 1972 cumplió la etapa más exitosa de su campaña porque de 48 competencias subió 25 veces al podio:

18 primeros puestos, 5 segundos y 2 terceros. En ese lapso resultó campeón argentino de Turismo Anexo J en 1969 con Fiat, campeón nacional de Fórmula 1 Argentina en 1970 con Bravi-Tornado, subcampeón argentino de Sport Prototipo en 1971 (campeón Luis Rubén Di Palma) y tercero en la misma categoría en 1972 (campeón Jorge Cupeiro).

En 1970 se convirtió en el único caso de que un piloto debutante en la Fórmula 1 Argentina se consagrara campeón luego de ganar en Las Flores, Tucumán, los 300 km de Paraná y El Zonda de San Juan; ser segundo en las 500 Millas de Rafaela (ganador Jorge Cupeiro), en el Oscar Cabalén de Córdoba (ganador Ángel Monguzzi) y en Comodoro Rivadavia (ganador Angel Monguzzi) y tercero en el autódromo de Buenos Aires (ganador Jorge Ternengo).

Cuando el alumno ya había igualado al maestro (Copello) se incorporó en 1971 al equipo del cordobés Oreste Berta, conocido como “El mago de Alta Gracia” por la perfección con que armaba sus motores, como el nro. 2 de un ídolo indiscutido de esos tiempos: el arrecifeño Luis Rubén Di Palma, con quien compartió no sólo una respetuosa relación deportiva sino también una sólida y fuerte amistad: “Con Luisito (por Di Palma) compartí cinco hermosos años en los que jamás tuvimos una discusión o un motivo de enojo. 

Cuando teníamos que correr en el Interior viajábamos en su avión particular y así recorrimos todo el país. Era un experimentado piloto de aviones, muy seguro y responsable. Me dolió mucho su muerte porque era un gran ser humano, muy buen compañero y un excelente profesional”. Emilio también evoca su debut en 1971 con un Berta-Tornado en Paraná, cuando dejó segundo a Carlos Alberto Pairetti: “Fue otro triunfo soñado”.

Los comienzos

Emilio, que es el menor de 5 hermanos -3 varones y 2 mujeres- nació en el departamento de San Martín el 19 de marzo de 1945, heredó de su papa Emilio Bertolini la pasión y el amor por el automovilismo deportivo. Evoca que el querido viejo resultó uno de los pioneros en la actividad en Mendoza en los años ‘30 y ‘40 a la par de Víctor García, Pedro Yarza y José Herrada, en una época de polvorientos caminos de tierra que se cubrían de agua y barro cuando llovía con intensidad.

Comenta por ejemplo: “Yo todavía no había nacido cuando mi viejo, que corría con un Chevrolet 4, bajito, se impuso allá por 1939 en la Vuelta de San Juan, que se disputó en el circuito Sarmiento. También participó en el Gran Premio Internacional del Norte, que tuvo como ganador a Juan Manuel Fangio en 1940. Siempre nos contaba a mí y a mi hermano lo duro y difícil que era correr en aquellos tiempos por la inseguridad de los caminos y las distancias que eran demasiado largas y se convertían en verdaderas travesías”.

En sus comienzos fue corredor de motos en su San Martín natal hasta que en 1963 participó como acompañante de su hermano José en aquel Gran Premio de Turismo de Carretera que unió Mercedes con Arrecifes, sobre un recorrido de 3.814 kilómetros y que consagró ganador a Carlos Alberto Pairetti porque Carlos Menditeguy se quedó en la localidad de Todd, a 15 kilómetros de la llegada.

“Con José queríamos emular al papá pero después de un séptimo puesto en la etapa inicial tuvimos que abandonar. Ni siquiera logramos llegar a Mendoza, que era la gran ilusión que teníamos. Igualmente resultó una experiencia inolvidable porque el Turismo de Carretera ha sido siempre la categoría más importante en el país. Mi padre fue mi primer referente, el ídolo y el modelo que tenía para correr, la persona que me enseñó a amar el automovilismo deportivo.

En la época que empecé a competir respeté a figuras como los hermanos Oscar y Juan Gálvez, el juninense Eusebio Marcilla, por su permanente ejemplo de solidaridad y en el ámbito local al Ñato Pablo Gullé, que tenía la virtud de poner lo que siempre había que poner arriba de un auto de carrera. Además del Chueco Fangio, por todo lo que representó por su condición de quíntuple campeón mundial de Fórmula 1”.

Anécdotas del heredero de Copello

Familia: Emilio comenta a modo de anécdota y con una ancha sonrisa que en su familia hay cinco varones de nombre Emilio: Emilio I (su abuelo), Emilio II (su papá), Emilio III (él), Emilio IV (su hijo) y Emilio V (su nieto). Está casado con Silvia, su otra hija se llama María Eleonora y su otro nieto Francisco. Reside en San Martín, donde nació hace 68 años y donde fuera propietario durante años de una concesionaria de automóviles que fundó su padre.

Elección: en 1970 Emilio fue elegido por el Automóvil Club Argentino para acompañar a Carlos Alberto Reutemann, que iniciaba su experiencia europea para participar primero en la Fórmula 2 y luego en la Fórmula 1 internacional. Sin embargo su contestación fue negativa por los compromisos que ya tenía acordados para correr en el país.

Igual respuesta fue la de Luis Rubén Di Palma y Néstor Jesús García Veiga, por lo que el piloto elegido para seguir al Lole fue Carlos Ruesch. “Por supuesto que aquel fue un gran honor y un reconocimiento a mis condiciones, que lamentablemente en ese momento no pude aceptar”, evoca hoy después de tanto tiempo transcurrido.

Bravi-Tornado: el Bravi (chasis) -Tornado (motor) que Emilio Bertolini (hijo) condujo en 1970 con el que se clasificó campeón argentino de Fórmula 1 Argentina fue construido un año antes a pedido de Eduardo Copello, quien llegó a correrlo cuando era coequiper de Nasif Estéfano. Emilio evoca que era un auto que estaba equipado con una suspensión con amortiguadores y espirales externos que contaba además con una tapa de motor que trabajaba como spoiler y tenía una trompa con entrada de aire rectangular. “Era un auto muy personal que me dio grandes satisfacciones” asegura sonriente.

Museo: su hijo Emilio IV, abogado de profesión, especializado en derecho administrativo y municipal, que realizó un post grado internacional en materia de derechos humanos y civiles en la Academia Internacional para líderes de la Fundación Federich Naumann, en Gummerbasch, Alemania, trabajó junto al legislador Gustavo Cairo, en la elaboración de un proyecto de creación del Museo Interactivo del Deporte Mendocino que fue aprobado por el Senado de la Provincia de Mendoza y la Honorable Cámara de Diputados.

Emilito, más que orgulloso de la trayectoria de su padre, señaló que para su funcionamiento es necesario contar con un espacio físico adecuado que pueda reunir y mostrar la historia y trayectoria de los grandes deportistas de la provincia. Una selección previa incluye alrededor de 140 referentes.

Heredero: “Es mi mejor alumno, mi mejor piloto, para mí es el número uno” repetía Eduardo José Copello, quien consideraba a Emilio como su legítimo heredero y sucesor en el automovilismo deportivo. El mendocino sentía también una profunda admiración por su gran maestro y lo elogiaba a viva voz:

“Fue el único piloto argentino que se consagró campeón en cinco categorías distintas: Fórmula Renault en 1966 con Renault 1093, Turismo Carretera en 1967 con Torino, Fórmula 1 Argentina en 1968 con Cooper Tornado, Sport Prototipo en 1969 con Numa-Tornado y TC Alta Montaña con una Liebre III en 1970”.

Te acordás hermano…

Cuando Emilio Bertolini debutaba en aquel noviembre de 1969, junto a los grandes del automovilismo nacional, en el mundo, en Argentina y en nuestra provincia sucedían estos acontecimientos: en Estados Unidos, el piloto de prueba Jack Waddell hace el primer vuelo del Boeing 747-100 conocido como Jumbo.

Mientras tanto en Francia, sobre el cielo de Toulouse, el avión supersónico de pasajeros Concorde realiza su primera prueba de vuelo.

En Israel, Golda Meir es elegida primera ministra de ese país, convirtiéndose en la primera mujer que ocupa ese cargo.

En Estados Unidos, Richard Nixon toma posesión de la presidencia.

El hecho más importante que tuvo ese año es la llegada a la luna del Apollo 11 por los astronautas Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldri n. En nuestro país se produce en Córdoba una protesta general que es reprimida por los militares. Mueren 14 personas.

En Mendoza se inicia el tercer Festival Andino de Folclore en la provincia, con la presentación de figuras de primer nivel como Los Chalchaleros, Jorge Cafrune, Daniel Toro, entre otros.

Producción: Carlos Campana – Textos: José Félix Suárez – Ilustración: Guillermo Iragorre

Diario Los Andes